Animalia Magazine

Animales de compañía y nuevo BebéBebé

 

Bebé Nuevo y Animales de Compañía. Preparando la convivencia desde el embarazo

M en C. MVZ Claudia Edwards P.

Lejos están los tiempos en que las mascotas debían despedirse cuando se aproximaba la llegada de un bebé. Hoy sólo se requiere planeación y educación para que todos vivan en perfecta armonía.

Hola queridos lectores, me da mucho gusto tener la oportunidad de escribirles un poco sobre este tema tan importante y delicado: la llegada de un bebé a la casa. Los niños son el tesoro más grande de la humanidad, ellos serán los próximos gobernantes y tomadores de decisiones de nuestro planeta, en ellos están sembradas nuestras esperanzas de tener un mundo mejor, y estoy segura que toda madre desea que su pequeño o pequeña sea la mejor persona. Para eso los padres deben trabajar mucho, sobre todo en la infancia.


Una de las cosas que deben aprender los niños es a ser empáticos, el tener la capacidad de reconocer los sentimientos, las emociones y las necesidades de los otros, son cualidades que, si todos las desarrolláramos, este mundo y las relaciones entre los humanos, nuestras relaciones con los animales, e incluso con el planeta, serían muy diferentes, serían mejores. Tener un perro o un gato cuando se es niño es la mejor manera de enseñar esto, ya que el niño aprenderá a conocer diferentes necesidades, maneras de expresarlas, diferentes maneras de ser, etc. Esta y muchas otras ventajas se obtienen de crecer con un animal de compañía, así que si ya tienes uno y estás esperando un bebé o lo estás planeado, no te deshagas de él, mejor enséñalos a convivir desde el embarazo.


Lo primero a considerar es que muchas veces las parejas, al casarse, adoptan un perro o un gato con la idea de formar una familia más completa, por así decirlo. Al hacer esto la responsabilidad que adquieren con los animales es para toda su vida. Con esto no quiero decir que el perro o el gato van a ser más importantes que el bebé, sólo digo que también se debe ser responsable de esa decisión. Una vez aclarado el punto, prosigamos a lo concreto: ¿Qué hacer?


Supongamos que tenemos un perro o gato adulto y nos enteramos que vamos a ser papás. Eso va a traer muchos cambios en la casa, llantos, olores, cambios de horarios, de muebles, visitas, entre otros. El perro o gato pueden llegar a resentir mucho estos cambios, sobre todo si era el “consentido” de la casa y ahora será desplazado. Sin intención de humanizar, es muy semejante a lo que pueden llegar a sentir los niños cuando llega un hermanito, la diferencia es que en el embarazo se va preparando al hermano mayor para dichos cambios. Así también, podemos ir acostumbrándolos a los mismos.


Durante los últimos meses del embarazo los futuros papás deben tratar de hacer simulacros de cómo se piensa va a cambiar la vida de la familia, y en base a esto tomar decisiones importantes. Lo que les pido que hagan concretamente es que se sienten y escriban las nuevas reglas familiares. En este escrito se debe poner lo que estará permitido que el perro haga y lo que no, así como la consecuencias a ambas conductas.


Por ejemplo:
• Regla: El cuarto del bebé permanecerá abierto para escuchar al bebé por si llora. Pero “Laika” o “Misha” no podrán entrar a esta habitación nunca.
• Meta: enseñar a “Laika” y a “Misha” a no entrar a la habitación aún con la puerta abierta.
• Cómo: Haz ejercicios específicos con la siguiente mecánica. Se le deja puesta la correa y si “Laika” entra, se le toma de ésta, se saca de la habitación y se da una orden como “Afuera”. Una vez que la perrita sale de la habitación se le premia con algo sumamente apetecible para ella. Este ejercicio se repite cuantas veces sea necesario; si no hay nadie en casa, la puerta de la recámara debe permanecer cerrada. Con el gato es muy fácil, se puede poner un sensor de citronella que se activa cuando el gato pasa, suelta un poco de spray y el gato aprende a no entrar ahí. O bien, hacer lo mismo que con el perro, aunque si el gato no está acostumbrado a la correa, se puede hacer sin ella. Lo más importante es premiar el estar afuera de la habitación.


Esto se debe hacer con cada aspecto de la nueva rutina, recordando siempre que el éxito depende de la constancia y la consistencia. Es decir, siempre que el animal realiza una conducta recibe la misma respuesta de parte de todos los miembros de la familia. Por eso estas reglas se deben hacer en consenso de todos los integrantes de la misma.


Algunos puntos importantes a considerar en las reglas pueden ser:
• A cuáles habitaciones pueden o no entrar los animales.
• Si el perro o gato puede subir a la cama, o si ya se suben, si lo van a poder seguir haciendo.
• Enseñarle al perro a no tomar los juguetes del niño.
• En el caso de los gatos, enseñarlos a no subirse a la cuna.


Otro ejercicio básico es acostumbrar a los perros y gatos al llanto del bebé. Esto se logra consiguiendo sonidos de bebés llorando y poniéndolos a un volumen muy bajo mientras se juega con los animalitos, poco a poco a lo largo de algunos días el volumen se va subiendo, así el perro relacionará el llanto del bebé con una situación muy agradable como lo es jugar. Cuando el verdadero llanto del bebé llegue, el perro y el gato estarán acostumbrados a esta situación.


La presentación con el pequeño comienza desde este momento también. Les aconsejo que consigan un bebé de juguete para el siguiente ejercicio, en este vamos a presentar los olores del bebé y al “bebé” para quitarle un poco de la curiosidad al perro y al gato, además de acostumbrarlo a que recibirán menos atención:


Bañen al muñeco con los productos del bebé, pónganle la ropa que éste va a usar, la que les regalaron en el baby shower es perfecta, envuélvanlo en una cobijita, háblenle y cárguenlo como si fuera el niño real, esto provocará curiosidad en el perro, después acérquenselo para observar sus reacciones, si el can se porta bien, no gruñe, lo lame o lo ignora, prémienlo, pero si trata de morderlo o le gruñe entonces díganle que no lo haga. Si este es el caso les recomiendo buscar ayuda de un médico veterinario especialista en conducta para ayudarles a realizar una terapia más específica para adaptar al perro al bebé.
Si el perro o el gato reaccionaron bien con el bebé quieto después deben poner los llantos grabados de bebé y mover al muñeco sorpresivamente. De nuevo, si el animal se comporta tranquilo, se debe premiar.


Acostumbren poco a poco a los peludos a que cuando están con el bebé no recibirán tanta atención, pero denle mucha cuando él esté lejos de ustedes y ellos estén tranquilos y relajados, de esta manera les enseñaremos a ser más independientes y a demandar menos atención cuando el chiquito ya esté presente.


Una vez que llegue el bebé a casa, será su decisión cuándo presentarlo formalmente. Hay gente que lo hace desde el primer día, hay personas que prefieren esperar a que esté un poco más grande. De nuevo, si tienen dudas expónganle a un experto su situación particular. Lo que es imperante es que la presentación sea absolutamente positiva, ya han venido preparando al perro para este momento, así que no se pongan tensos.


Les voy a contar rápidamente un caso: eran dos Schnauzers miniatura, a las que les presentamos al bebé muñeco. Una lo olió y se retiró, pero la otra, cuando la mamá le estaba hablando le comenzó a gruñir, y cuando se lo acercó le tiró la mordida, la señora se espantó un poco y pensó que había sido muy bueno que el marido no estaba presente en la sesión porque seguro corría a la perra, sin embargo ella trabajó todos los días. Ahora la niña tiene cinco años y son las mejores amigas. En cuanto a los gatos, tengo unos clientes que decidieron que la cama de ellos era también del gato, así si el bebé se acostaba en la cama era sobre su propia cobija y en las noches el bebé dormía en su cuna y el gato en la cama, pero el gato tenía prohibido estar dentro de la cuna.


La situación ideal sería que se trabajara con el perro y el gato para aceptar a los niños como alguien bueno desde que son cachorros, con el pensamiento de que en algún momento, de los siguientes 16 años aproximadamente, pueden haber pequeños en casa, ya sean hijos propios o sobrinos, nietos o visitas. Socializar a los perros de las 4 a las 12 semanas y a los gatos de las 2 a las 7 semanas de vida, es sumamente importante, ya que, aunque en casa no haya ni vaya a haber niños, al salir a pasear al parque seguramente se encontrará con muchos. Si el perro socializa con pequeños desde este momento, después todo será más fácil. Hacer este procedimiento con perros de talla grande es esencial para evitar accidentes.


Finalmente ten muchas reservas cuando escuches que los gatos causan abortos y esterilidad, ya que esto es un gran mito que ocasiona el sufrimiento de muchas personas y animales. El toxoplasma es una enfermedad que pueden tener algunos gatos y que efectivamente es dañina para los seres humanos, pero para adquirirla del gato, necesitas comer el excremento del gato. Es más fácil que la adquieras por comer carne mal cocida en los tacos de la esquina.


Espero que esta guía les sea de mucha utilidad, si no ahora, en el futuro, o para algún amigo o familiar. Ayudemos a desterrar tantos mitos que sólo traen dolor a los animales y a la familia misma y seamos formadores de una nueva cultura de tenencia responsable.

 

Animales de compañía y nuevo BebéBebé

 

MVZ MC Claudia Edwards. Etóloga interesada en lograr que la relación humano-animal sea exitosa integrándose. Profesora de su Alma Mater, la UNAM. Departamento de Pequeñas Especies y Etología, Fauna Silvestre y Animales de Laboratorio.