Animalia Magazine

León

 

Leones. Corazón de África

Paco Colmenares

El verdadero rey, el símbolo de fiereza, honor, poder y dominio. Es el felino que ha marcado el imaginario de la humanidad desde que escuchamos el primer rugido..

Desde que el ser humano evolucionó hacia esta última subespecie que actualmente domina el planeta, no se ha concentrado en otra cosa más que en el desarrollo de su mente. Después de haberse acostumbrado evolutivamente a los pulgares opuestos, la carrera por la evolución del cerebro comenzó, desde el encuentro de las primeras herramientas y armas, como huesos y palos, hasta los satélites espaciales, el ser humano ha confiado en su capacidad por encima de cualquier otra cosa para defenderse y después dominar.


Es por esto que cuando se encuentra en igualdad de condiciones con las bestias, regularmente el hombre tiende a perder la batalla. La Sabana, el desierto africano, es el mejor ejemplo de esta circunstancia. En pocos otros lugares, un animal dominó tanto el ambiente como para impedir que el hombre se desarrollara de la manera exitosa que lo hizo en muchos más. Pocos lugares estuvieron prohibidos para el desarrollo humano y a la fecha, se siguen respetando como santuarios, en donde las bestias dominan incluso bajo un tono condescendiente y paternalista del hombre; aunque la verdad, sería sumamente complicado sobrevivir aquí, pero mucho más, sobrevivir a ellos, en esas circunstancias.


Es la gran Sabana Africana, planicies gigantescas que pueden rebasar el imaginario de un hombre, horizontes que nunca llegan, montañas que jamás parecen acercarse, kilómetros y kilómetros de desierto y pastizales secos en donde el agua es un verdadero lujo. En esas condiciones agrestes sólo algunas bestias, las más capaces, han podido desarrollar un poder suficiente para llamarse súper depredadores.


De entre esas bestias, dos pertenecen al género Panthera, el leopardo y el rey de todas ellas, el que ha dominado a lo ancho y a lo alto el continente africano, e incluso hasta hace sólo unos miles de años, también América y Asia.


El león (Panthera leo) ha sido el símbolo de la dominación animal por encima de cualquier otra imagen o ícono de fauna. El león ha estado presente en la historia de la humanidad desde que se encontraron por primera vez. Desde las pinturas rupestres de las cuevas de Lascaux, hasta la biblioteca de Nueva York, pasando por prácticamente todos los emblemas, estandartes y escudos heráldicos en que las familias reales quisieron tener al león como representante, para equiparar, si es que era posible, su poder, su valentía, su gallardía y la imagen de dominación que tenía este gran felino en su hábitat natural.


Por supuesto, esta misma admiración fue corrompida rápidamente en la mente del hombre y pasó a capturarlo, para tenerlo cerca o incluso sólo para sentir el poder de matar al mayor depredador de la Sabana africana. Desde entonces, empezando con Roma, Fenicia y Macedonia, hasta llegar a los circos modernos, los leones no han tenido paz. Han sido perseguidos y capturados. Actualmente, las menos de las veces, solamente son muertos de un balazo en los famosos safaris, que algunos grupos locales defienden por la derrama económica que implican e incluso argumentan que ésta ayuda eventualmente a mantener las zonas de reservas de leones; pero difícilmente el cuerpo sin vida de un león muerto por una paupérrima bala puede verse como una forma de ayuda al león.


Sin embargo, probablemente el mayor de sus pesares sigue siendo a la fecha, los circos, palabra que implicaba en la época romana, la captura de un león para morir muy lastimado o matar a un muy lastimado gladiador, y en estos tiempos, a un animal de esta majestuosidad, parado sobre un pequeño pedestal de plástico, incitado por látigos y aros a brincar como si fuera un comediante.

 

El camino del León
Probablemente el león, si perdonamos las ligeras diferencias que existen entre las subespecies, es el animal que ha dominado de manera más clara el planeta. Especialmente por supuesto, en las zonas donde el alimento era más abundante, presas preferentemente unguladas o incluso algunos otros sub depredadores, eran razón suficiente para que el león se asentara. Eso hizo que el género Panthera, en donde se encuentran los 4 grandes felinos, (el tigre, jaguar, leopardo y león), se extendiera por toda África y América, gran parte de Asia y algunas partes de Europa.


Aunque nos parezca difícil imaginar leones andando por el norte de México o Estados Unidos, e incluso Centro América, una especie de león existió y dominó esos territorios, era el Panthera leo atrox, que en términos paleontológicos vivió hace muy poco, aunque en términos prácticos significan entre 10 y 8 mil años. El Panthera leo atrox, era aún más grande que el león actual. Dominaba y solamente competía con las especies antiguas de puma y con el otro gran antecesor del depredador actual, el Oso de Cara Corta o Oso Arctodus. El problema para estos y todos los demás depredadores que vivieron con este león americano, es que ninguno pudo desarrollar el sistema social del felino, sistema que incluso el león moderno mantiene.


La evolución de estas especies, que pudo estar entre el 1.5 millones de años y los 10 u 8 mil años, probablemente no habría sido detenida por nada más que una mega extinción. Le extinción de fauna del periodo Pleistoceno acabó con la mayoría de esas especies de león como Panthera leo fossilis, que solía andar los territorios italianos o el Panthera leo spelaea, que pudo haber sido contemporáneo. Después de esta extinción de mega fauna, parece quedar claro que el tigre actual fue el primero que se desarrolló de la línea, probablemente después el leopardo y quizá en tercer lugar el león junto con el jaguar.

 

La vida de un rey
Los leones africanos viven sobre todo en la África subsahariana, excepto en las zonas completamente desérticas y en las de bosque lluvioso. Los leones han incluso desaparecido de algunas zonas y han sido reintroducidos gracias a este esfuerzo conservacionista de algunos grupos, como lo que sucede en el Parque Nacional Kruger y el Parque Nacional Kalahari, así como algunas otras áreas protegidas. Los leones han cubierto África casi en su totalidad, de norte a sur no había una zona que no fuera ocupada por ellos. Por supuesto en el norte de África, cerca del desarrollo europeo, fue admirado y capturado para diferentes fines, por lo que prácticamente se extinguió al león de la zona norte y la frontera con Egipto, así como el paso a Asia y a los territorios europeos que alguna vez incluso tocó.


Además de los leones africanos existe una subespecie, la única que nunca ha estado en discusión, el león asiático (Panthera leo pérsica), la única subespecie de la región que alguna vez cubrió desde el centro de India hasta lo que hoy conocemos como Grecia. Esta subespecie con mucha dificultad subsiste aún en el noroeste de India.


También se han identificado algunas otras y se han puesto en duda dependiendo de la ubicación en la que se hayan. Las diferencias genéticas no parecen ser suficientes para que haya un consenso, al menos en cuanto al número de subespecies, y la mayoría pareciera una insistencia por diferenciarlas dependiendo del territorio político, como el Panthera leo senegalensis, Panthera leo krugeri, Panthera leo somaliensis o el Panthera leo massaicus, junto con tres o cuatro subespecies más en discusión, se han mantenido de alguna forma separados desde manadas, hasta territorios políticos y divididos por fronteras hechas por el hombre.


Evidentemente al león, como a las demás bestias, no le interesan las fronteras políticas. El hábitat que requiere un león no tiene que ver con la línea imaginaria que trazamos en un mapa. Los leones africanos dominan las planicies de la sabana, especialmente en donde el alimento abunda y con mayor importancia los ungulados, en grupos que puedan cubrir y satisfacer sus necesidades de alimentación. En estas condiciones óptimas los leones son el depredador más eficiente, aunque sólo el segundo más abundante, detrás de su eterno y gran competidor: las Hienas Moteadas (Crocuta crocuta).


Esta relación de depredación y competencia ha sido siempre tan compleja que los ha llevado a ser retratados, por supuesto, en películas animadas o cuentos orales que los presentan a veces como amigos, a veces como súbditos y a veces como francamente enemigos. Pareciera tener un grado de simbiosis, pues se alimentan de las mismas presas y compiten por ellas. Algunas veces luchan entre sí con cierta fiereza, con riesgo a que las hienas salgan muy lastimadas u ocasionalmente muertas. Sin embargo esta competencia no es como el resto de las competencias de depredación del mundo animal. Eventualmente las hienas parecen aprender, sobre todo algunos grupos que se ubican en territorios donde los leones abundan un poco más, la importancia de cuidar y trabajar en equipo con otra especie, lo que si eventualmente pudiera ser comprobado, sería una relación realmente importante e interesante para la comunicación de la biodiversidad. Las hienas generalmente se han visto como carroñeras, como aprovechadas y oportunistas que buscan sólo lo que el león deja y aunque puede ser así, a veces las hienas -por su velocidad y por la agilidad que suele ser mayor, así como el número de elementos que cazan-, hacen gran parte del trabajo de cacería, ya sea rodeando, arrinconando o pastoreando de alguna forma pequeños grupos de ungulados. Las hienas separan a elementos más débiles de estas grandes manadas, lo que eventualmente se cruza con las estrategias de emboscada de las leonas y facilita para ese momento, la cacería.

 

LeónLa silueta de su majestad
Los leones son básicamente gatos con abrigos muy cortos y pelaje delgado, regularmente blanco hacia la parte baja y con largas colas que poseen una característica única en su género: una esponjosa punta en ellas. Sexualmente tienen un dimorfismo muy marcado, probablemente el único así en el mundo de los súper depredadores y con toda seguridad el único de ese tipo entre los grandes felinos. Los machos de león son los únicos con gran melena, suelen desarrollarla entre los 2 y 3 años de edad y ésta varía en color desde casi negras hasta las rubias. Tienden a ser más profusas mientras el hábitat es más grande. Los machos adultos llegan a pesar 190 kilos en promedio, aunque se han tenido registros mayores de ejemplares que han sido encontrados muertos, como uno particularmente, en el monte Kenia, que pesó 272 kilos. Las hembras pesan en promedio 126 kilos. La altura de ambos está entre 1 y 1.2 metros y el largo va entre los 2.4 y 3.3 metros, con una cola que puede medir un metro más. Los cachorros desarrollan al nacimiento un pelaje moteado, con manchas cafés que parecieran ser la cruza con un leopardo pero estas manchas se van aclarando con el paso de los meses, aunque se mantienen, en la mayoría de los casos, en la zona del estómago, especialmente en los ejemplares que cubren el este de África.


En algunas poblaciones de leones ocurre un fenómeno sumamente interesante y que ha admirado notablemente a los seres humanos que se han topado con ellos. Se trata del leucismo, un fenómeno genético en el que un gen recesivo se hace presente dando una coloración casi por completo blanca. Los leones blancos no parecen tener registro ni siquiera en las tradiciones orales de la antigüedad, tan rara ha sido su aparición que sólo hasta el siglo pasado, entre 1930 y 1940 se registraron los primeros reportes, y oficialmente hasta la década de los 70, se pudo tener un registro fotográfico de ellos. Actualmente se tienen ejemplares incluso en cautiverio, con lo que se ha podido comprender además la diferencia entre su condición de leucismo y la que sucede en algunos otros animales que es el albinismo. Es importante no confundirlas, pues en el caso de leucismo no hay una hipersensibilidad al sol, lo que no los hace necesariamente individuos más débiles, al contrario, en este el pelaje tiene un albedo más elevado, lo que los protege más del calor y reflejan más los rayos del sol. En el caso del albinismo, este fenómeno generalmente se presenta con deficiencias en la piel y variación de color en ojos, nariz, patas e interior de las orejas.


Es curioso también notar que en el caso de los leopardos, suelen existir individuos con melanismo, que sería el contrario, pero no se ha registrado jamás un miembro con leucismo. En el león pasa lo contrario, podemos encontrar leones blancos, pero a diferencia de los mitos de internet, no se ha encontrado nunca un león negro.

 

Los leones tienen una estructura de dominación por coalición, es decir, no es solamente un león macho el que domina y se mantiene siendo jefe de la manada, realmente es el producto de una coalición con otros dos, tres o cuatro machos más que parecen estar de acuerdo en llevar, por así decirlo, a uno de ellos al poder. Poder que durará entre 2 y 3 años, difícilmente más. Mientras las coaliciones de leones sean más jóvenes y sean más unidas, la posibilidad de que este dominio se mantenga, evidentemente crece.


La competencia entre machos tiene que ver con el dominio de la manada y no tanto por las hembras. Difícilmente se ve una pelea entre machos que disputen sexualmente a una, porque es casi una cuestión de respeto natural el entender que cuando una hembra entra en celo, el primer macho en acceder a ella es el que copulará y los demás apenas le competirán.


El macho que domina a la manada, el que llega a la cima en estos retos que se hacen constantemente, tendrá entre 2 y 3 años antes de que otro león más joven, junto con otra coalición de las mismas características, llegue a reemplazarlo, a él y a todos los machos de la manada. Estas batallas o encuentros para derrocar al antiguo rey y colocar a uno nuevo, probablemente se relacionan con tradiciones orales que han llevado a frases usadas entre los hombres, como “El Rey ha muerto, viva el Rey”.


Sin embargo, este comportamiento lejos de resultar cruel entre ellos ha hecho que el león, incluso contra todas las tradiciones de cacería y captura que ha sufrido durante la historia de la humanidad, sea el felino más extendido en los territorios naturales para su hábitat. Esto dado que su rango de vida no rebasa, en vida libre, el promedio de 10 años. Lo anterior implica un ritmo de intercambio de manadas en el que los juveniles se separan de la manada a los 2 años y medio o 3, cuando pueden representar ya una amenaza para sus padres, entonces se vuelven nómadas durante algún tiempo, hasta que encontrarán otros nómadas con los que formarán una coalición que decidirá eventualmente ir a tomar control de otra manada de leones con más viejos. Este ritmo de vida los hace cubrir su rango natural en una vida relativamente completa y promueve la organización de grandes grupos que son más difíciles de segregar, de atacar, de matar o de capturar.


Las hembras por su parte, viven normalmente entre 15 y 16 años y algunas han sido documentadas de hasta 18.


El caso de los leones en particular que demuestra las bondades de la cautividad o de la vida en cautiverio de manera correcta, en el caso de zoológicos y centros de conservación; porque aunque su rango de vida no rebasa lo antes mencionado, en cautiverio se ha llegado a documentar un león de 30 años de edad. Esto implica que los beneficios con el ser humano han empezado a ser más fructíferos que los perjuicios que les procuramos hace algunos siglos. Los leones adultos realmente no tienen depredador, solamente son vulnerables a los seres humanos, a la falta de comida y al ataque de otros leones. La tasa de muerte de cachorros, sobre todo por infanticidio, suele ser otro de los elementos que pueden afectar a las poblaciones.


Pero este comportamiento de manada, único en su género, hace que tengan una gran cohesión. Los machos residentes de cada manada, durante el tiempo que les toca, realmente son inmigrantes que han tomado por la fuerza el control de este grupo. Y las coaliciones generalmente se integran por hermanos de camada.


Las manadas está unidas por las hembras que generalmente tienen una relación entre ellas. Son las residentes de cada manada y son las que se mantienen en el mismo territorio durante casi toda su vida. Las hembras no compiten por ocupar algún lugar en la manada en un sentido jerárquico. No les interesa la dominancia y se ha observado que dentro de los sistemas matriarcales de los animales, el de las hembras de león, es el más permisivo entre individuos del mismo género.


LeónLos leones tienen la habilidad de reconocer individuos para interactuar con ellos en beneficio de su propia sobrevivencia. Usan pistas visuales; por ejemplo, con la melena comprenden la densidad y los colores de ella y les deja ver el tipo de macho con el que se podrían enfrentar, si es que quieren retarlo. Los leones residentes regularmente marcan su territorio con orina y con el restregarse en los árboles. Este comportamiento comienza a los dos años y genera una definición que sirve para otros leones que mantienen el respeto mientras no sea necesario hacerse de otra manada.


Finalmente los leones, como se puede ver en muchas imágenes que enternecen al mundo entero, tienen una comunicación sumamente táctil. Los machos se envuelven en agresión física sólo durante el intento de obtener una manada. El resto del tiempo, todo el contacto que tienen desde cachorros y con sus madres, tiende a ser un asunto de manada; la comunicación física pasa entre las hembras lactantes y los cachorros que están cuidando aunque no sean los propios. Son excelentes predadores y son excelentes carnívoros. Cazan generalmente en grupos y como es muy conocido, lo hacen principalmente las hembras, aunque algunos machos juveniles en el esfuerzo por aprender, se unen.


Sus presas favoritas son las cebras, los impalas, las gacelas y algunos otros ungulados que existen en la zona. Aunque más raro, también son capaces de cazar búfalos y jirafas. No suelen comer aves, roedores, peces o huevos de avestruz, pero podrían ser capaces si es que lo demás escasea.

 

Mano y garra
El león ha estado presente en la vida del hombre prácticamente desde siempre; el encuentro de ambos no siempre ha sido amistoso y la mayoría de las veces el hombre desarrolló un miedo natural por encontrarse con estos grandes depredadores que, por supuesto, mientras más cerca de su hábitat natural están, son más efectivos.


Los días en la sabana africana representaban para los hombres que habitaban, un reto para esconderse entre árboles, buscar la sombra a la protección del sol y tratar de evitar toparse con algún león. Seguramente si encontraban a un león macho de frente, a lo lejos, sentado, era la señal más clara de que estaban en peligro, porque probablemente sus hembras y algunos juveniles ya estaban muy cerca.


En las noches, no debió haber sido más tranquilo, ya que los leones son excelentes cazadores nocturnos, con una gran visión y un gran sentido de equipo. Su hora favorita para la cacería está entre el atardecer y el amanecer. Esto ha hecho que el miedo natural hacia el león, vaya desde el terror en las tradiciones y en los cuentos, hasta el establecimiento de un dios en la mayoría de las culturas que lo conocieron.


En el antiguo Egipto se veneraban principalmente a las leonas, en la representación de Bastet o Menit. En las religiones judeocristianas y los emblemas bíblicos, se han representado al león en diversas circunstancias, como e incluso como una representación del mismo Jesucristo. El león aparece en los periodos Paleobabilónico y neobabilónico y es un motivo clásico que encontramos en estatuas, en formas talladas o imágenes. Así hasta los estandartes de la edad media, como el mismo escudo de Jerusalén, que tiene un león rampante delante del muro de los lamentos, y hasta el subcontinente indio, donde el león asiático ha sido simbólico para los cingaleses, la mayoría étnica de Sri Lanka.


El león ha representado desde fuerza, poder, dominio y serenidad hasta justicia y algún grado de honor que tiene que impartirse en el mundo en general. La más reciente representación, Aslan, -que propiamente es la palabra turca para león-, fue usada en los cuentos de Las Crónicas de Narnia, del escritor C. S. Lewis.


Aunque actualmente hay muchas alertas sobre el riesgo de extinción de los leones, la mayoría de las poblaciones se ven dentro o cerca del rango de “estable”, en las zonas protegidas del continente africano. En el caso del león asiático las cosas son muy distintas y podría presentarse la desaparición total en un rango de 15 o 20 años si las cosas no cambian radicalmente.


Mucho más importante en nuestro país, más allá de pensar en donaciones o en hechos físicos directamente para salvar o ser parte de la protección de los leones, lo más importante es, sin duda, educar a las nuevas generaciones en el respeto y en la maravilla de esta especie, que nada tiene que hacer en un escenario circense.


Mientras lo veamos como un animal que domina al mundo natural y que es el gran rey en libertad, contribuiremos significativamente a que los leones dejen de viajar de su natal África, a los diferentes rincones del mundo a ser humillados por ese gris personaje, conocido como “domador”.

 

Paco Colmenares es Comunicador y Productor por la FCPyS UNAM, especializado en periodismo animal desde hace 10 años. Después de pasar por economía y política, por fin siente realizada la utopía profesional: escribir sobre algo que sí vale la pena.